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lunes, 28 de junio de 2021

La «izquierda» retrógrada y la «izquierda» posmoderna frente al colectivo LGTB; Equipo de Bitácora (M-L), 2021


[Documento publicado originalmente en 2020. Reeditado en 2021]

«En lenguaje político, el término «izquierda» y «derecha» se utilizaban respectivamente para mostrar una posición más progresista o conservadora respecto a una ideología o postura concreta. Dentro del marxismo el binomio «izquierda» o «derecha» también se ha utilizado, pero ha de saberse el qué se está a la izquierda o derecha y respecto a qué, por ejemplo, la socialdemocracia estaría más a la izquierda que el liberalismo, pero más a la derecha que el anarquismo. Esto no son sino conceptos del lenguaje, herramientas que nos ayudan a comprender mejor ciertas realidades. Así, cuando desde el marxismo, por ejemplo, se habla de desviación de «izquierda» o de «derecha», normalmente se refiere a algo que se escora fuera del marxismo y su eje central. Generalmente, cuando se habla de «desviaciones derechistas» nos referimos a concesiones ideológicas hacia el enemigo, a su adaptación, a pecar de una relajación de la disciplina individual o de grupo. Por contra, cuando hablamos de «desviaciones izquierdistas» solemos referirnos a maximalismos de o todo o nada, a cuando se intentar encajar mecánicamente una situación del pasado con una actual que no tienen nada que ver, a no saber calibrar nuestras fuerzas y las del contrario. Es cierto que la primera se suele identificar con el reformismo y el posibilismo político, mientras la segunda casa mejor con el anarquismo y el aventurerismo. Huelga decir que quien conozca al anarquismo sabrá lo poco disciplinado que es, así como cualquier que sepa cómo se las gastan en las filas reformistas conocerá que el exceso de optimismo bien puede ser una de sus señas perfectamente. Conclusión: ningún movimiento político es plenamente de «izquierda» o «derecha» en lo ideológico; ningún grupo pseudomarxista sufre solo de desviaciones «izquierdistas» o «derechistas», aunque, como en todo, se tiende más hacia uno u otro. 

Al marxismo, como ideología abanderada de los movimientos obreros del siglo XIX se la englobó rápidamente con los movimientos políticos de izquierda. Nosotros no traficamos ni especulamos por lo que ha de considerarse «izquierda» en nuestra época. Si identificamos el término «izquierda», como también se ha venido haciendo históricamente, como sinónimo de progreso, y a este, como superación de la sociedad actual, hay que ser concisos en el análisis para no dar lugar a equívocos, puesto que no podemos caer en el juego de otras corrientes antimarxistas conocidas por su cariz conciliador. Para los nuestros, la única «izquierda» verdadera, la única «izquierda» revolucionaria, que está con la clase obrera y el resto de las capas trabajadoras y útiles de la sociedad, la única corriente que además representa sus intereses de forma real –científica–, y honesta –sin ocultar sus errores–, es el marxismo, socialismo científico o como guste, el nombre es lo de menos. Y este tiene un nudo troncal muy definido que no puede ser disimulado. La cuestión es, pues, aprender a distinguir su esencia de su interesada adulteración. 

Es esta doctrina y no otra la única capaz de presentar una alternativa real y seria. Dado que no puede haber dos verdades, el ser humano que quiera emanciparse a sí mismo y a los suyos del sistema capitalista no podrá adoptar dos ideologías para tal fin
». (Equipo de Bitácora (M-L); Fundamentos y propósitos, 2020)

Siendo consecuentes, si ligamos el término izquierda a lo revolucionario, al progreso, y esto es el marxismo, ninguna «izquierda» que contenga en su seno pensamientos retrógrados y posmodernos puede ser una verdadera izquierda. Pero antes de continuar deberíamos aclarar algo que se olvida con demasiada facilidad. 

jueves, 3 de junio de 2021

«Debemos apoyar a China porque pone en entredicho la política occidental», ¿dónde hemos oído esto antes?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021


[Publicado originalmente en 2020. Reeditado en 2022]

«En esta sección analizaremos cómo el «tercermundismo» sigue siendo una baza muy utilizada por los gobiernos tanto de las potencias imperialistas como de los países dependientes. En segundo lugar, observaremos cómo esta desviación es una enfermedad muy extendida entre los grupos de «izquierda». En tercer lugar, expondremos cómo para muchos militantes antiimperialistas solo hay un único imperialismo que les preocupe: el de Washington. Por último, desmontaremos la teoría catastrofista que suelen utilizar los prochinos para que se apoye su política en terceros países.

¿Qué es el «tercermundismo» y por qué China lo sigue utilizando?

«China intenta penetrar en los países del «tercer mundo» y ocupar un «lugar al sol». (...) A medida que China se desarrolle económica y militarmente, intentará cada vez más penetrar en los países pequeños y menos desarrollados y dominarlos a través de sus exportaciones de capitales». (Enver Hoxha; Imperialismo y revolución, 1978)

Xi Jinping se pasea por los foros internacionales lanzando los clásicos discursos «tercermundistas» de toda la vida para intentar ganarse a los incautos. Atentos porque el cinismo de esta gente es increíble:

«Necesitamos cerrar la brecha del desarrollo y revitalizar el desarrollo mundial. El proceso de desarrollo global está sufriendo una grave interrupción, lo que implica problemas más destacados, como una brecha Norte-Sur cada vez mayor, trayectorias de recuperación divergentes, fallas en el desarrollo y una brecha tecnológica. (…) El camino correcto para la humanidad es el desarrollo pacífico y la cooperación en la que todos ganan». (Xi Jinping; Discurso en el Foro Económico, 17 de enero de 2022)

¡Qué bonito discurso, Presidente! ¡Qué pena que China incumpla día y noche sus promesas de «coexistencia pacífica», «comercio justo», «compromiso climático» y todo lo demás! ¿No os recuerda esto a los discursos de Kennedy, Carter o Clinton? En verdad, este tipo de promesas son recurrentes en estos foros internacionales, donde la potencia intenta presentarse ante el mundo como el garante de la paz, como el hermano mayor altruista, etcétera. Véase la obra: «Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas» de 2015.

El llamado «tercermundismo» ha sido siempre la marca del revisionismo, en cualquiera de sus expresiones. Hoy, el tercermundismo sigue presente en la política exterior no solo del revisionismo, es decir, de quienes se intentan hacer pasar por marxistas de alguna manera u otra, sino que es el sello de la mayoría de gobiernos del mundo, puesto que existen una gran cantidad de teorías análogas que defienden lo mismo en lo fundamental: el «Movimiento de los Países No Alineados», «Nuevo Orden económico», el diálogo Norte-Sur», etc. Véase la obra: «La teoría de los «tres mundos» y la política exterior contrarrevolucionaria de Mao» de 2017.

Dicho esto, ha de entender la relación que circunda a todo este entramado:

a) Cuando la administración de las potencias imperialistas proponen a los gobiernos de los países que esquilman económicamente la búsqueda conjunta de un «nuevo orden económico», solo lo hacen para echarle un cable a sus socios, quienes saben que están ahogados en un mar de problemas con deudas, especulación financiera, corrupción y desbalances comerciales; por tanto, a su vez buscan coordinarse con sus homólogos para embaucar con promesas a los asalariados de estas zonas, hastiados de sufrir una explotación perpetua en beneficio de las camarillas locales y las empresas extranjeras. b) Del mismo modo, cuando los países capitalistas dependientes de las grandes potencias abogan públicamente por contraer un «nuevo orden económico», traducimos que están implorando a sus aliados que aflojen el nudo que les subyuga, que necesitan como el comer un mejor reparto de los mercados, más moratorias en los pagos, armas de última generación para reprimir las protestas internas, etcétera, en suma, todo lo que sea necesario para que el régimen no colapse; en verdad, como mucho están amenazando a sus socios con que si no son capaces de satisfacer sus demandas terminarán cambiando de bloque imperialista. c) Existen también otros muchos movimientos y jefes políticos que, si bien también están comprometidos y buscan la aprobación de las potencias extranjeras, tratan de adoptar una «estoica posición» de «rebeldía» de cara a la galería, ¿por qué? Para neutralizar a sus competidores, para calmar los ánimos de las masas trabajadoras, en definitiva, para intentar recalar todos los apoyos posibles y construir su relato como «valerosos antiimperialistas» que exigen el «fin de las injusticias históricas» y la inmediata puesta en marcha de un «nuevo orden económico», aunque sin ánimo real de ir a la refriega llegada la hora. d) Por último, hay otros gabinetes de gobierno que, como representantes de la burguesía de un país capitalista en auge, aprovechan este tipo de consignas demagógicas del «nuevo orden económico» para buscar que su nación «ocupe el lugar de honor que se merece» entre las potencias regionales o mundiales, es decir, para implementar un chantaje económico e injerencia política que antes denunciaban como abusivo o intolerable cuando lo practicaban otros. En resumidas cuentas, estas teorías, en cualquiera de sus variantes son falsas y mezquinas de arriba a abajo, ya que, como los revolucionarios saben, el único «nuevo orden económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos y recurrentes del capitalismo es su sustitución por el sistema económico socialista, fin.

Si asumimos que ha de darse el internacionalismo −y no cualquier tipo de internacionalismo, sino el proletario que mandan los cánones marxista-leninistas−, el continuar alimentando estas nociones y discursos «tercermundistas» supone contribuir −de una manera u otra− a la perpetuación de una expresión ideológica nacionalista; supone ser −se quiera o no− el furgón de cola de la burguesía nacional de tu país natal, la cual jugará −según le toque en cada momento− el papel de dominadora o dependiente en el gran escenario global. Bajo tales preceptos, a lo máximo que se podrá aspirar políticamente es a ser un actor secundario en un precioso proyecto internacional de falsas sonrisas y cínica solidaridad entre burguesías regionales, pero nadie en su sano juicio desearía participar en tal estafa. Si alguien cree que exageramos, puede repasar lo ocurrido con los ensayos de esta élite de «reformadores sociales» con el «panafricanismo», el «socialismo árabe» o, más reciente, el «socialismo del siglo XXI». Todos ellos, debido a su disparidad de intereses y los vínculos contraídos y/o mantenidos con el imperialismo extranjero, jamás pasaron de conformar una unidad formal y efímera. Esto es normal, porque cada productor capitalista tiene intereses competitivos contrapuestos con otros a nivel mundial, y en cuanto ve ocasión de sacar tajada, traiciona los intereses formales de esa «comunidad» aliándose con el mejor postor, que normalmente suele ser una potencia imperialista con una gran chequera o muchos misiles. En el común de los casos estos «héroes antiimperialistas» acaban actuando como agentes del imperialismo de turno, del cual difunden día y noche su propaganda sobre las «excelsas bondades» que supone colaborar con tan «compresivos amigos», aunque opriman y masacren a infinidad de pueblos, empezando por el propio. Una vez el imperialismo decide que estos elementos ya no les son funcionales para sus intereses, se deshace de ellos con los mismos métodos cuestionables, por lo que las más de las veces acaban derrocados por el mismo director que antes había decidido que iba a ser el protagonista de la tragicomedia, cerrándose el telón de una función que nos podríamos haber ahorrado.


El caso de Vincent Gouysse demuestra que esta sigue siendo una enfermedad muy extendida

«Aquellos que olvidan o relegan la contradicción proletariado-burguesía y centran sus análisis únicamente en la situación internacional. Lo que les lleva a considerar que ciertos países que tienen contradicciones con el imperialismo y/o el socialimperialismo se debe apoyar a esos gobiernos en detrimento de su propio pueblo y proletariado, y del desarrollo revolucionario. Porque una cosa es tratar de agudizar las contradicciones de los países oprimidos o dependientes con sus opresores y dominadores, y otra, es por arte de dicha política, condenar al proletariado y al pueblo a seguir siendo esclavos de su burguesía, en muchos casos con rasgos y características feudales. (…) Hay que terminar con los análisis simplistas, maniqueístas que tanto han imperado en el movimiento y que son una resultante de la nefasta «teoría de los tres mundos», muy denunciada verbalmente, pero poco combatida en la práctica, y que aún colea en algunos partidos». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IVº Congreso del PCE (m-l), 1984)

Algunos espetarán: «¡Esto ya lo sabemos! No es complicado de entender, no decimos que estemos inmunizados, pero, ¿quién puede creerse esos cuentos del «tercermundismo» o el «no alineamiento» a estas alturas?», pues, para desgracia nuestra, no es tan extraño esos comportamientos y regresiones hacia estas nociones que deberían estar superadas, y el señor Vincent Gouysse es el mejor ejemplo reciente:

«China y sus aliados están innegablemente en su derecho a querer poner fin a la política colonial occidental. Desde esta perspectiva, defienden no solo sus propios intereses económicos fundamentales que requieren la extensión segura de su esfera de influencia, sino también las legítimas aspiraciones de muchos pueblos de vivir libres de esta espada de Damocles. En esta etapa actual de la historia del desarrollo del capitalismo, China representa, ciertamente, un progreso hacia el desarrollo para muchos países que, durante tanto tiempo, se han mantenido en el más completo atraso económico y en la miseria debido a Occidente, que encarna la reacción... ¡con tintes coloniales y proteccionistas muy pronunciados!». (Vincent Gouysse; China «comunista»: mitos y hechos principales, ¡de Mao a Xi, 2020)

¿Han leído bien? ¡China defiende «las legítimas aspiraciones de muchos pueblos de vivir libres»! El Sr. Gouysse apela a lo mismo que todos los adeptos al «socialismo del siglo XXI». Estos, cuando hablan de la más que discutible política exterior de Cuba, Venezuela o Bolivia, sostienen que, bueno, es cierto, sus «crecientes vínculos» con Rusia o China indican una clara dependencia, ¡pero al menos «entorpecen» la hegemonía estadounidense! Así es cómo el oportunismo presenta que el cambiar de potencia imperialista es un gran «progreso» y «desarrollo» histórico. ¡Aquí quién no se contenta es porque no quiere! 

Aunque las posiciones de las que parte Vincent Gouysse sean levemente distintas a las del ya fallecido Fidel Castro, tanto los postulados del francés, como los del cubano, apuestan por lanzar a los pueblos del mundo a los brazos del imperialismo: 

viernes, 6 de noviembre de 2020

¿Cuál debe de ser la forma y contenido crítico hacia los adversarios políticos?; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«Un problema que puede parecer secundario también tiene su aquel. Hablemos de la forma y contenido de las críticas hacia los adversarios políticos.

No estamos diciendo, como han proclamado diversos renegados, que el Partido Comunista de España (marxista-leninista) debiese intentar ganarse a las cúpulas de las distintas organizaciones oportunistas o a los cabecillas de las fracciones que surgían en su seno:

«En lo ideológico (…) Ya estábamos enfrascados en una lucha a fondo contra el revisionismo de Carrillo. (…) Ya lanzados como estábamos, íbamos a por Don Santiago sin concesiones. Razón de más para tratar con miramiento y diplomacia a los disidentes del PCE y a otros grupos políticos que –procediendo de otros orígenes –por entonces revestían el ropaje comunista–con la radicalización subsiguiente a mayo de 1968. Había que cortejarlos con donaire, delicadeza, paciencia y suavidad. Como mínimo, tratarlos con neutralidad benévola; lo menos que podíamos hacer con respecto a ellos era guardar silencio, abstenernos de críticas públicas; y de hacer críticas, en plan amistoso, con amabilidad y espíritu de concordia. Eso se traducía en una política de acercamiento y buenas relaciones para con los camaradas pro-soviéticos –E. García, Enrique Líster–, los amigos catalanes de la OCE (Bandera Roja) y los de Komunistak (MCE)». (Lorenzo Peña; Amarga juventud: Un ensayo de egohistoria, 2010) 

Por supuesto, para renegados como Lorenzo Peña no había, o apenas había, diferencias entre estos grupos y el PCE (m-l), o más bien lo que él quería hacer del PCE (m-l). Es la clásica concepción que se utiliza una cabeza de turco –Carrillo en este caso– para justificar el revisionismo de toda una organización –el Partido Comunista de España (PCE)– e incluso de toda una generación del movimiento obrero. Esto también lo haría el renegado Raúl Marco pasado unos años cuando echase la vista atrás sobre la historia del PCE (m-l) y sus posiciones como veremos después en otro capítulo. Afirmar estas conclusiones es como creer que el revisionismo no engendrase nuevas variantes, como si no tuviese cada día nuevos jefes y adoptase otras particularidades. Como si el revisionismo no alcanzase a los viejos militantes comunistas, como si no alcanzase a las propias organizaciones antes revolucionarias. 

Salirse del PCE no era ni es sinónimo de no ser un revisionista, hay mil cuestiones por las que los militantes abandonan el partido: cobardía, rencillas personales, apatía por la política, quemazón por el activismo intenso, evolución ideológica, rivalidades ideológicas entre variantes revisionistas, etc. y como vemos no todas tienen que ver con romper en lo ideológico con el revisionismo. Esto lo vemos actualmente en las continuas fracciones y escisiones del mundo revisionista.

«Tratar con miramiento» a los jefes y representantes del revisionismo sea del color que sea ni es revolucionario ni ayuda en nada a los propios militantes honestos que estén bajo su influencia. 

sábado, 7 de marzo de 2020

Hoxha contra el Che Guevara: refutando el izquierdismo armado

«Ustedes conocen mejor que nosotros estas teorías, el peligro que representan y los perjuicios que ocasionan. Che Guevara, por ejemplo, fue asesinado. Esto naturalmente puede ocurrir, porque un revolucionario puede ser asesinado. Pero Che Guevara fue víctima de sus propios puntos de vista no marxista-leninistas [1].

¿Quién era Che Guevara? Cuando hablamos de Guevara, pensamos también, en algún otro que se hace pasar por marxista y, en mi opinión, comparado con éste, Guevara era hombre sobrio de palabras. Era un rebelde, un revolucionario pero no un marxista-leninista como se pretende presentarlo. Puede ser que me equivoque, como latinoamericanos ustedes conocen mejor a Che Guevara, pero estimo que si fue un combatiente de izquierda. Su izquierdismo es un izquierdismo burgués y pequeño burgués, entrelazado con algunas ideas progresistas pero al mismo tiempo también anarquistas, lo que a fin de cuentas conduce al aventurerismo.

Los puntos de vista de Che Guevara y de algún otro que se hace pasar por marxista y «padre» de estas ideas, jamás han tenido ni tienen nada que ver con el marxismo-leninismo [2]. Asimismo Guevara ha tenido, por así decirlo, algunos «éclaircies» en la adopción de algunos principios del marxismo-leninismo, pero que aún no habían llegado a ser su concepción filosófica del mundo [3], de modo que le impulsaran a realizar actos verdaderamente revolucionarios.

No podemos decir que Che Guevara y sus compañeros fuesen cobardes. ¡No, en absoluto! Por el contrario eran valerosos. También hay burgueses valientes. Pero héroes, revolucionarios proletarios, hombres valientes verdaderamente grandes son únicamente los que se guían por los principios filosóficos marxista-leninistas y se ponen en cuerpo y alma al servicio del proletariado mundial y de la liberación de los pueblos del yugo imperialista, feudal, etc.

Hemos defendido la revolución cubana porque estaba dirigida contra el imperialismo estadounidense. Como marxista-leninistas, detengámonos un momento para analizar esta, revolución y las ideas que la inspiraron. La revolución cubana no se inició sobre la base del marxismo-leninismo ni se desarrolló según las leyes de la revolución proletaria [4], por las cuales se rige un partido marxista-leninista [5]. Tampoco después de la liberación del país, Fidel Castro se encauzó por el camino marxista-leninista, sino que por el contrario, continuó inspirándose en las ideas liberales. Es un hecho, y nadie puede negarlo, que los integrantes de esta revolución empuñaron las armas y ganaron las montañas, pero también es un hecho incontestable que no lucharon como marxista-leninistas. Eran combatientes libertadores que se levantaron en lucha contra la camarilla de Batista y la vencieron, precisamente porque ésta constituía un eslabón débil del capitalismo. Batista era un dócil lacayo del imperialismo que oprimía al pueblo cubano, y éste se levantó en lucha contra esta camarilla y contra el imperialismo yanqui y los derrotó.

En nuestra opinión, la teoría de que la revolución la hacen unos cuantos «héroes», representa un peligro para el marxismo-leninismo [6], particularmente para los países de Latinoamérica. En su continente del Sur existen grandes tradiciones revolucionarias, pero, como acabamos de señalar, también hay otras que son revolucionarias en apariencia, pero que en realidad no siguen la verdadera línea de la revolución. ¡Cualquier putsch que se perpetra allí es considerado como una revolución! Pero jamás un putsch puede ser una revolución, porque el lugar de la camarilla derrocada pasa a ocuparlo otra, es decir que todo sigue igual que antes. A los núcleos de las corrientes antimarxistas que existen aún en el seno de los viejos partidos, partidos que se han puesto al servicio de la contrarrevolución, se ha sumado en la actualidad otra corriente a la que calificamos de aventurerismo de izquierda.

Esta corriente, así como el otro engendro de la burguesía, el revisionismo moderno, representan grandes peligros para los pueblos, por tanto también para los países de Latinoamérica. El revisionismo moderno, cuidadosamente enmascarado, es un gran peligro para los pueblos y los revolucionarios. Según los países lleva diferentes máscaras. También el castrismo en Latinoamérica, disfrazado con el marxismo-leninismo, conduce a la gente, incluso a revolucionarios, al aventurerismo de izquierda [7]. En apariencia, esta corriente está en contradicción con el revisionismo moderno. Los ideológicamente inmaduros lo creen así, pero la verdad es otra. Lejos de estar en oposición con los revisionistas modernos, los castristas se han puesto enteramente a su servicio. El camino de cada uno de ellos converge en un mismo punto.

La cuestión es que, donde los revisionistas soviéticos no logran impedir que las masas de la clase obrera y del pueblo hagan la revolución, precisamente allí entra en acción esa corriente y mediante un putsch destruye lo que los revisionistas no pudieron destruir por medio de la evolución. Los revisionistas soviéticos y todas las camarillas traidoras que encabezan los partidos revisionistas, preconizan la evolución, la coexistencia y todas esas teorías antimarxistas que conocemos. El aventurerismo de izquierda, por la fraseología que utiliza parece más revolucionario, porque ¡predica la lucha armada! Pero, ¿qué es lo que entiende por lucha armada? Naturalmente los putschs. El marxismo-leninismo nos enseña que sólo dando pasos mesurados y seguros, y únicamente apoyándose con firmeza en los principios de la teoría marxista-leninista y haciendo que las masas adquieran conciencia, es posible conquistar éxitos en la preparación y el desencadenamiento de la insurrección armada, y no caer jamás en el aventurerismo.

Los autores de la teoría de que el «motor pequeño» pone en movimiento el «motor grande», pretenden hacer creer que están por la lucha armada, pero en realidad están en contra de ella y trabajan para desacreditarla. El ejemplo de Che Guevara y su trágico fin, la difusión y aplicación de esta teoría por otros que se dicen marxistas, pero que están en contra de las luchas de gran envergadura, masivas y populares, son hechos públicamente conocidos que refutan sus prédicas. ¡Guardémonos del pueblo porque puede traicionarnos, delatamos a la policía; formemos guerrillas «salvajes» y aisladas que –supuestamente– sean desconocidas por el enemigo y éste no desate el terror contra el pueblo! Estas y muchas otras teorías disolventes, que ustedes conocen bien, son difundidas por ellos. Atacar al enemigo con estas guerrillas «salvajes», combatirlo con ellas, etc., sin que el partido marxista-leninista asuma la dirección de esta lucha ¿puede haber aquí algo de marxismo-leninismo? Por el contrario. Estas teorías antimarxistas y antileninistas sólo pueden ocasionar fracasos al marxismo-leninismo y a la revolución, tal como fracasó en Bolivia la empresa de Che Guevara [8].

Esa corriente está desacredita las tesis sobre la insurrección armada. ¡Qué graves perjuicios ocasiona a la revolución! Con la muerte de Che Guevara las masas sencillas infectadas de las influencias que ejercen sobre ellas las concepciones anarquistas pensarán que ¡ya no hay quien las dirija para liberarse! O bien puede surgir un nuevo grupo de personas como el de Che Guevara y echarse a las montañas «para hacer la revolución». Es posible que las masas que esperan mucho de ellas, ansiosas de luchar contra la burguesía, se dejen engañar y les sigan. Y entonces ¿qué ocurriría? Ocurriría lo que para nosotros es evidente. Dado que estas personas no constituyen, la vanguardia de la clase obrera ni se guían por los luminosos principios del marxismo-leninismo, se encontrarán con la incomprensión de las amplias masas y tarde o temprano fracasarán, pero junto con ello se desacreditará ante las masas la verdadera lucha, la lucha armada, porque estas la mirarán con desconfianza. Debemos preparar a las masas política, e ideológicamente y convencerlas por medio de su experiencia práctica. Por todas estas razones afirmamos que la teoría frenante y reaccionaria que se propaga por Latinoamérica sobre la revolución es un engendro del revisionismo moderno y debe ser desenmascarada por los marxista-leninistas.

Hay dirigentes en algún Estado de Latinoamérica que subrepticiamente dicen alguna palabra «en contra» de la Unión Soviética, pero nosotros no podemos considerar que se oponen a ella. Se trata, por un lado, de presiones y chantajes para obtener algún beneficio y, por otro, de métodos para engañar a los ingenuos. Si los pregoneros de estas teorías no prestasen servicios a los soviéticos en sus planes de expansión imperialista-revisionista, les suspenderían todas las ayudas. Nosotros conocemos de sobra a los soviéticos, y si no han hecho esto, es precisamente porque esa gente les sirve, y les sirve bien. Por esta razón los revisionistas soviéticos continúan concediéndoles ayudas y sustentándoles.

Es tarea de todos los marxista-leninistas denunciar esta corriente antimarxista, cuyos pregoneros se autodenominan marxista-leninistas y utilizan los términos marxistas únicamente como una máscara, sin la cual estarían perdidos. Debemos arrancarles esa máscara y esto lo lograremos únicamente mediante una lucha organizada y por la vía marxista-leninista, como hacen ustedes, camaradas del Ecuador, y otros camaradas». (Enver Hoxha; El puño de los comunistas marxista-leninistas debe también golpear enérgicamente el aventurerismo de izquierda, como engendro del revisionismo moderno, 1968)

sábado, 16 de noviembre de 2019

El PCE (m-l) y la rehabilitación de corrientes y elementos revisionistas superados: el castrismo y el sandinismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«El viejo Partido Comunista de España (marxista-leninista) de 1964-1985 no titubeó en señalar el rol del revisionismo cubano a nivel mundial. Elena Ódena en un artículo titulado: «La «tercería vía» revisionismo vergonzante» firmando como M. Palencia, señalaba las contradicciones del castrismo:

«Conviene que las masas revolucionarias comprendan que esta falsa tercera vía, adopta diversas manifestaciones y formas. (…) Es un hecho innegable que las posiciones contradictorias y ultrarevolucionarias de Fidel Castro en algunas cuestiones, no evita que en lo fundamental éste aplique una política derechista y prorevisionista. (…) Fidel Castro ha recibido pomposamente a Carrillo el pasado mes de marzo. (…) La pretendida neutralidad en cuestiones ideológicas de Castro, le llevan a posiciones contrarrevolucionarias y sin principios que dañan, además, profundamente los intereses del pueblo español, por ejemplo. ¿Cómo explica el compañero Castro que Cuba sea el país de Latinoamérica que más comercia con la sangrienta y reaccionaria dictadura franquista, cuando él –demagógicamente claro está–, se permitió condenar a la URSS por comerciar con países como Chile? Por otro lado, recientemente el encargado de negocios castrista cerca de de Franco ha acogido en Vigo cordialmente a los figurones y parásitos borbónicos, Juan Carlos y su señora. La tercera vía no existe, ni en América ni en Europa. Un revolucionario está siempre al lado de los que llevan adelante la revolución, y en contra de quienes se opone a ella o la frena, en contra de quien ayuda y apoya a los enemigos del pueblo». (Elena Ódena; La «tercera vía» revisionismo vergonzante, 1973)

Imposible olvidar el duelo del gobierno cubano ante la muerte de Franco en 1975:

«Tres días de luto oficial en Cuba. Se han sumado ayer a la decisión de decretar luto oficial por la muerte de Franco los siguientes Estados: Jordania, Túnez y Cuba, cuyo gobierno ha decretado tres días de luto oficial». (ABC; Edición de Andalucía, 22 de noviembre de 1975)

¿Una anécdota sin más para los actuales admiradores del régimen castrista, verdad? ¿Cómo las loas entre Castro-Videla y el apoyo mutuo, cierto?

miércoles, 9 de octubre de 2019

Foquismo; Terminológico, 2019


«Guevara y su teoría del «foco» rompe con la concepción marxista-leninista de revolución y la toma de poder, condensando toda una serie de desviaciones antimarxistas. En dicha teoría Guevara no considera las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución en su justa medida, sino que presenta las condiciones objetivas como algo a no tener en cuenta y que de hecho pueden ser reemplazadas por el «foco» –un pequeño grupo de guerrilleros– que las crearía por fuerza. Piensa que cualquier pequeña crisis es igual a una situación revolucionaria, y que una «chispa puede prender la pradera». No comprende la concepción marxista-leninista de la concienciación de las masas –basada en que las masas se convenzan a través de su experiencia práctica–, apostando en cambio por acciones espectaculares sin conexión con las masas que estimulen a las masas para tomar conciencia política –como si la realidad existente ya fuera poco combustible para la revolución–. Niega el rol del proletariado tanto en el control de cualquier expresión militar –como la guerrilla–, como también en la concienciación de las masas, creyendo que ésta solamente avanza a través de acciones militares. Se adhiere a la teoría de que el «pequeño motor» –los guerrilleros foquistas–, a través de estas acciones ponen en marcha al «motor grande» –las masas trabajadoras– para que el engranaje de la revolución se ponga a funcionar. Tiene una afinidad con la creencia anarquista de que la «historia las hacen los héroes», negando el papel de las masas en la revolución, relegándolos a la pasividad o en el mejor caso a un papel secundario, de ahí las tantas guerrillas foquistas y su desconexión con las masas. Así mismo se nota un desprecio por el aprovechamiento del trabajo legal de masas bajo la excusa de que es inservible y de que la burguesía tiende al establecimiento del fascismo. El foquismo peca de la unilateralidad sobre dónde se debe actuar militarmente, buscando las zonas más favorables para la guerrilla que según ellos es la montaña, la selva o el campo, pues según la concepción del foco solamente así podrá evitarse el ser delatados por el pueblo con el que apenas se tienen lazos o evitar que éste sufra represión a causa de la guerrilla –aunque ha habido casos de guerrillas guevaristas urbanas–, esto significaba por lo general una notable desconfianza en las masas y una nula presencia en la zonas neurálgicas de las masas, traducido en que en la práctica la cuidad y el proletariado fueran espectadores o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos en la teórica pugna por el poder entre el gobierno reaccionario y estos intelectuales guerrilleros. La incapacidad organizativa de estos intelectuales derivaría también en casos en que creían que el terrorismo individual y espectacular serviría de método excitante para las masas». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2019)». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2019)

lunes, 15 de octubre de 2018

No hay, ni puede haber, un «marxismo heterodoxo» salvo para los revisionistas eclécticos; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Soy heterodoxo y considero que la unidad obrera, por la lucha por el socialismo debe incluir de cierta forma a muchos factores y corrientes en sus coincidencias, y debe tener la serenidad de discutir sus diferencias. Por ejemplo, he ido a dar varias charlas y conferencias con Marea Socialista también, y otras organizaciones». (Manuel Sutherland; Declaraciones, 16 de enero de 2017)

Es completamente estúpido denominarse heterodoxo si uno se considera un hombre de ciencia, es de una ignorancia supina hablar de varias corrientes del socialismo científico, pues socialismo científico solo puede haber y hay uno:

«Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos». (Karl Marx y Friedrich Engels; El manifiesto del partido comunista, 1848)

La propia dialéctica de los acontecimientos ha demostrado en la práctica que corriente es verdaderamente científica y cual no:

«Hoy no hay necesidad de que se inventen nuevos «socialismos», ni de que se copien los llamados socialismos de los revisionistas modernos, como el soviético, yugoslavo, chino y otros, que de socialismo solo tienen el nombre. Qué es el socialismo, qué representa y realiza, cómo se logra y se construye la sociedad socialista, no son cosas desconocidas. Existe una teoría y una práctica del socialismo científico. Esa teoría nos la enseñan Marx, Engels, Lenin y Stalin. Su práctica la encontramos en la rica experiencia de la construcción del socialismo en la Unión Soviética del tiempo de Lenin y Stalin, la encontramos hoy también en Albania, donde la nueva sociedad se edifica según las enseñanzas del marxismo-leninismo. Claro está que el socialismo, como ha dicho Lenin, tendrá diferentes fisonomías y sus propias peculiaridades en diferentes países, lo que se deriva de las condiciones socio-económicas, del camino a través del que se desarrolla la revolución, de las tradiciones, de las circunstancias internacionales, etc., pero los principios básicos y las leyes generales del socialismo permanecen inalterables y son indispensables para todos los países. (...) La claridad en esta cuestión y el establecimiento de una neta línea de demarcación entre el socialismo auténtico y el pseudosocialismo, revisten una importancia capital para el desarrollo con éxito de la lucha de la clase obrera y de las masas trabajadoras. Sin tener una clara imagen de la sociedad socialista y sin atenerse a sus principios y leyes generales, la revolución se queda a mitad de camino. Es posible llevar a cabo la revolución, pero cuando falta la verdadera perspectiva socialista, puede desviarse y resultar inútiles la lucha y los sacrificios realizados por su triunfo». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

Expliquemos una vez más que es y en que descansa el marxismo-leninismo:

«El marxismo como ciencia no es un sistema de ideas congeladas inmutables, sino un sistema de pensamiento que se desarrolla históricamente. Sin embargo, mientras que la evolución continúa, el marxismo sigue siendo un sistema único y autónomo, como resultado del cual tiene una única interpretación correcta, en virtud de su esencia científica. De la misma manera los fenómenos de la naturaleza y sus leyes de desarrollo son estudiados por tales ramas de las ciencias naturales como la química, la biología, la física, etc., los fenómenos sociales son estudiados e interpretados por la ciencia marxista. Por la misma razón por la que sólo existe una posible interpretación científica de los fenómenos de la naturaleza, existiendo una ciencia de la química, la biología, la física, y no dos o más ciencias de la química, la biología y la física, solo existe pues, un sistema científico único que es capaz de estudiar e interpretar los fenómenos sociales. Los principios del marxismo-leninismo no son postulados acerca de las leyes que rigen la sociedad y la historia por los siglos de los siglos. Son el resultado de un esfuerzo titánico para generalizar el conocimiento sobre los fenómenos sociales y que mejor reflejan su esencia. Por tanto, estos principios no son verdades eternas, la quintaesencia del pensamiento humano, concebido por las mentes de los genios. Los principios del marxismo-leninismo no preceden a la historia propia; sino que son un producto de la historia misma y que se derivan de esta última, son un reflejo de las leyes objetivas que rigen la realidad. Los principios del marxismo-leninismo no son un conocimiento místico de los ancianos, sino la mínima expresión de una ciencia en toda regla, cuyo objetivo final es comprender los procesos sociales con el propósito de cambiar la sociedad». (Rafael Martínez; Sobre el Manual de Economía Política de Shanghái, 2004)

Históricamente los autodenominados «marxistas heterodoxos» no eran sino personajes que negaban el marxismo bajo premisas del idealismo, pragmatismo, escepticismo o relativismo, y por supuesto, siempre bajo una alta dosis de oportunismo político:

«No hace falta mencionar tampoco a ese tipo de pretendidos marxistas que bajo el idealismo o el escepticismo dicen que el marxismo-leninismo –con la andadura que tiene a estas alturas– no tiene paradigma a seguir, que no puede diferenciarse lo que es o no es marxista, que tesis que está dentro de sus patrones o cuáles no, en consecuencia de este tipo de pensamiento, este tipo de marxista-leninistas no consideran al marxismo-leninismo como una ciencia: ellos no pueden ser marxista-leninistas. Rebajarse a las declaraciones formales sobre la unión de todas las «corrientes comunistas» es la forma más descarada de oportunismo, ya que corriente solo hay una; marxismo-leninismo, comunismo, socialismo científico, o como quiera decorarse a la hora de nombrarse, y estipula claramente con su teoría y práctica que figura está y quién no está dentro de esta corriente, que principios y axiomas y cuáles conforman la doctrina y cuáles no, otro caso totalmente diferente sería, que el individuo no encuentre patrón a seguir dentro de la teoría marxista-leninista sobre un caso concreto, ni sepa descifrarlo con las herramientas que el marxismo-leninista proporciona gracias al materialismo-dialéctico, en este tipo de casos los errores que pueden emanar de una situación extraordinaria pueden ser perdonables los errores, ya que la dialéctica de los fenómenos nos pone ante nuevos retos y nos pondrá ante otros inimaginables, otra cosa diferente es como decimos, errar bajo teorizaciones conscientes quebrantando axiomas conocidos sin aportar prueba de porqué se atenta contra él, mucho más imperdonable es cuando se hace esto cargando con la fanfarronería que la «neoteoría» creada es mejora y superior a cualquier exposición del marxismo-leninismo en dicho tema». (Equipo de Bitácora (M-L); Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina, 2013)

viernes, 20 de julio de 2018

Sobre el supuesto intachable e innegable internacionalismo de Cuba


«Tanto los Hasél que adora a las bandas terroristas históricas, como los Pablo Iglesias que adoran a la socialdemocracia europea y latinoamericana, ambos son defensores del régimen cubano, eso nos indica, que pese a la verborrea, estos dos perfiles son iguales en sus referentes. Ambos hablan de ser consecuentes en la lucha contra la herencia del franquismo, afirman que hay que ser internacionalistas con los pueblos oprimidos, que hay que llamar a las cosas por su nombre. Hasél incluso llego a escribir un breve comunicado plasmando estos presuntos principios donde llego decir que «A los amigos de la burguesía que los llore la burguesía». Bien. Entonces nos gustaría que nos explicase lo siguiente:

«Tres días de luto oficial en Cuba. Se han sumado ayer a la decisión de decretar luto oficial por la muerte de Franco los siguientes Estados: Jordania, Túnez y Cuba, cuyo gobierno ha decretado tres días de luto oficial». (ABC; Edición de Andalucía, 22 de noviembre de 1975)

Habría que preguntar a Hasél, Cañamero, Iglesías, Monedero, Nega y a todos de una bancada u otra de la «izquierda», que tanto nos hablan del «intachable ejemplo del internacionalismo de Cuba con los pueblos», que opinan de que el gobierno cubano decretase en 1975 tres días de luto nacional tras la muerte del fascista Franco, como recogía orgulloso el periódico reaccionario ABC. ¿Una anécdota sin más, verdad? ¿Cómo las loas entre Castro-Videla y el apoyo mutuo, cierto?

«En abril de 1977, Buenos Aires autorizó «un intercambio de votos» para la reelección de Argentina en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas; paralelamente, Fidel Castro había pedido a la dictadura argentina apoyo para la elección de Cuba al Consejo Ejecutivo de la OMS, como publica hoy el portal Infobae. No solo el gobierno castrista calló ante los crímenes de la dictadura argentina sino que el gobierno de la URSS también fue socio económico y político durante el período 1976-1983. En esos tiempos, el Partido Comunista Argentino fue cómplice silencioso de la tragedia». (Clarín; Documentos oficiales muestran la complicidad de Fidel Castro con la dictadura de Videla, 20 de noviembre de 2014)

A Hasél le gusta mucho pronunciar la frase, «El que no conoce la verdad es un ignorante, el que la conoce y la oculta es un criminal», pues debería aplicársela con toda la información que le estamos dando sobre sus mitos revisionistas». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

martes, 17 de abril de 2018

Mauricio Grabois, marxista-leninista brasileño, y sus reflexiones sobre el carácter reaccionario del revisionismo cubano en el plano internacional


«Hablando sobre propaganda, no sabemos porque Radio Pekín todavía no ha dicho nada sobre las guerrillas de nuestra región. (...) También Radio Habana calla. (...) Fidel nunca nos ha dado ni dará cucharas para el té. Continua en posiciones revisionistas, en las cuales se atasca cada vez más. El noticiero cubano sobre su «transcendental» visita a los llamados países socialistas causa enojo. Castro no se cansa de hacer rasgados elogios a consagrados oportunistas como Zhivkov en Bulgaria, Kádár, en Hungria o Gierek en Polonia. En la capital húngara se superó en cuanto a palabrería inconsecuente, derramó un gran estilo de verborrea. (...) Entre los revisionistas la falta de coherencia, y también de vergüenza, es general. Es lamentable que una revolución tan importante como la revolución cubana haya sido truncada y traicionada. La próxima visita de Fidel a Moscú –donde los dirigentes socialimperialistas soviéticos recibieron la bienvenida del archicriminal Nixon y concertaron con él innumerables acuerdos–, dejará, una vez más, bien claro, que el revolucionario castrista no pasa de palabras, de discursos grandilocuentes y vacíos. El autotitulado jefe de la revolución continental, en cada país visitado, arranca su máscara, se revela como un demagogo vulgar y desmoraliza a escala siempre mayor. Y esto es bueno para el movimiento revolucionario de América Latina. (...) La fecha hoy señala el vigésimo aniversario del asalto al Cuartel Moncada. En Santiago de Cuba estarán delegados de los revisionistas de diferentes países. En este caso, el renegado Luiz Carlos Prestes, representante de los oportunistas brasileños. Los cubanos confraternizan con toda esa escoria. ¡Cómo es de diferente el Fidel de 1973 del de 1953! Se entregó completamente a los socialimperialistas soviéticos. En realidad, enrolló la bandera de la revolución. Pero, no por eso el movimiento revolucionario deja de avanzar en América Latina. (...) En Radio Habana, durante varios días, viene retransmitiendo partes del discurso de Fidel, pronunciado el pasado 26 de julio. El trecho más repetido es aquel en que dicho dirigente cubano hace una defensa de los revisionistas soviéticos, que son presentados como defensores liberación de los pueblos. Una «patochada». Para culminar la adhesión total de Castro al revisionismo, la misma estación radiofónica irradió entrevista de Prestes, de media hora. El líder de los revisionistas brasileños, con mucho cuidado, vendió su pez podrido, se presentó como opositor de la dictadura militar, calificándola de fascista. Para engañar a los incautos, hizo otras denuncias. Pero no fue más allá de la reivindicación de la libertad y de la «apertura de la democracia». Oportunista y farsante. Dijo que su partido no cayó en aventuras y que está dirigiendo la resistencia y la oposición a la dictadura. Desde Moscú, donde se encuentran Prestes y la mitad del Comité Central de su desmoralizado partido. Fidel da, así, completa cobertura a los revisionistas de Brasil. Todo esto permite tener una idea del contenido real del bombardeo de revolucionarismo verborraico que hizo el Primer Ministro de Cuba. Castro y Prestes comen en la misma mesa, y beben en la misma fuente: el socialimperialismo soviético. (...) Las fuerzas guerrilleras en su trabajo de enlace con las masas, alcanzaron éxitos relativamente buenos. No nos quedamos aislados –a diferencia de Guevara en Bolivia–, ni el enemigo logró dar a los campesinos y demás habitantes de la región una imagen falsa a nuestro respecto. Cayo en el vacío su intento de presentarnos como criminales y marginales. Las fuerzas guerrilleras ya entraron en contacto directo con cerca de 150 familias. Está a nuestro lado la simpatía de la gran mayoría de la población local. (...) En lo que respecta a la táctica militar a seguir, debemos ser bien flexibles. La vida confirmó la justificación de nuestra concepción de lucha armada y comprobó que fuimos capaces de establecer una justa relación entre el factor topográfico del terreno y la importancia de las masas. Las selvas nos protegieron de las embestidas del enemigo y las masas campesinas nos ayudaran a sobrevivir y a crecer. Si hubiéramos comenzado la lucha en una región sin selva, con terreno desfavorable, ya habríamos sido liquidados, incluso contando con la simpatía de las masas. Ahora, para nosotros queda patente la diferencia radical entre nuestra teoría de guerra popular y la concepción «foquista». (...) Radio Tirana volvió ayer a abordar nuestra lucha. Difundió una nota sobre la acción de las Fuerzas Armadas en el norte del país. Se destacó merecidamente el asunto y se trató de manera política. (...) Se confirma nuestra previsión de que la Radio Tirana, con el correr del tiempo, mejorará su noticiero sobre la lucha guerrillera en las selvas del Araguaia». (Mauricio Grabois; Diario de la Guerrilla, 1973)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Para conocer la trascendencia del pensamiento de Mauricio Grabois y del antiguo Partido Comunista de Brasil (PCdoB), véase: 
«La claudicación del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y la flagrante traición del oportunista João Amazonas» de 2016.

martes, 27 de marzo de 2018

El castrismo y su rol según los marxista-leninistas españoles de 1967


«El revisionismo jruschovista ha constituido una plaga en el movimiento comunista internacional. Ha infeccionado profundamente a la mayoría de los partidos que integran dicho movimiento. La polémica pública, desencadenada en un principio por Jruschov y sus secuaces ha venido a ser muy provechosa para los marxista-leninistas, pues ha despertado su vigilancia contra toda manifestación de revisionismo, en tanto que en los años precedentes al comienzo de la polémica esta vigilancia se encontraba dormida.

En esa situación no podían por menos de surgir, en la lucha entre el revisionismo moderno y el marxismo-leninismo numerosas actitudes centristas, eclécticas y neutrales. Es típico, en este sentido, el caso de Fidel Castro, revolucionario pequeño burgués, que se pasó, en un momento de radicalización, a posiciones comunistas de palabra. Fidel Castro en la polémica sobre la línea general del movimiento comunista internacional adoptó en principio una posición de no «alineamiento» que, de hecho, se ha traducido en una capitulación ante el chantaje revisionista soviético. (…) El propugnar esa posición de neutralidad ideológica equivale a desarmarse en el terreno de la lucha de principios. Y el abandono de esa lucha conduce, tarde o temprano, a la degeneración revisionista. Sin una lucha encarnizada, implacable, contra el revisionismo jruschovista, tanto en el plano nacional como internacional, no es posible a ningún partido ni organización revolucionaria mantenerse firme en la lucha contra el imperialismo y contra la reacción interna. Es también errónea la creencia de aquellos que piensan que esta lucha puede llevarse a cabo suavemente, sin violencias verbales. Los comunistas deben decir siempre la verdad, llamando al pan pan y al vino vino. El único nombre que debe dársele a la traición es el de traición». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Adulteraciones del equipo de Santiago Carrillo, 2ª edición, 1967)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Para ver la evolución respecto al revisionismo cubano del viejo PCE (m-l) véase el documento: 
«Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas comparativas pertinentes sobre el actual PCE (m-l) y el antiguo» de 2016.

martes, 13 de marzo de 2018

Las desesperadas reformas de los revisionistas cubanos, no son sino las mismas desastrosas recetas de los revisionistas húngaros de antaño

Fidel Castro y János Kádár en los 80

«Todas estas reformas no son ni siquiera «novedosas» dentro del mundo de los países revisionistas-capitalistas:

«Los dirigentes húngaros han llegado por ese camino, en efecto, a autorizar, mediante el decreto en el Parlamento y del Gobierno de enero de 1982, la posibilidad para cualquier ciudadano de formar empresas industriales o comerciales privadas que explotan mano de obra asalariada, hasta 150 obreros, recurriendo para su formación, a créditos de la banca aunque sea extranjera, o la emisión de bonos –acciones– que pueden adquirir los particulares, entrando en relaciones directas con los monopolios extranjeros y en libre competencia capitalista entre ellos. Igualmente el partido revisionista húngaro anunció que regulará por ley que los salarios de los trabajadores se pagarán de acuerdo con la productividad de cada uno y que se distribuirán los puestos de trabajo en toda la industria con arreglo a criterios de rendimiento en el trabajo, mientras que se congelaran los salarios de los obreros de las empresas deficitarias, las cuales tienen libertad de despido. (…) Actualmente centenares de restaurantes, hoteles, bares, taxis, talleres, pequeñas empresas, bufetes de abogados, etc. Funcionan con arreglo a esas normas que pusieron en práctica los revisionistas húngaros desde que se puso en marcha la reforma económica de 1978 y cuyo fin declarado es para el gobierno y el partido revisionista, el fomento de la iniciativa privada». (Documentos del IVº Congreso del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 1984)

Por  eso analizando las economías de la «izquierda latinoamericana», dijimos hace tres años sobre la deriva de Cuba:

«La verdad de todo esto es que la promoción del cuentapropismo –crear la pequeña propiedad privada y pequeño burgueses– es la receta desesperada capitalista dentro del mismo capitalismo de los regímenes revisionistas que andaban moribundos para intentar salir de los quebraderos de cabeza y pérdidas económicas que le creaban la propiedad capitalista monopolista de Estado en varias de sus ramas económicas por la naturaleza liberal y capitalista de actuación en su base, por ello buscaban el estímulo económico de los pequeño burgueses, véase sino las reformas económicas de János Kádár en Hungría en los 70, la única diferencia es que los revisionistas húngaros no lo llamaban «cuentapropismo». Por supuesto, todo defensor del revisionismo cubano es por extensión un pseudomarxista defensor de la principal figura de la restauración del capitalismo en Hungría, y seguro que lo saludan como «un gran dirigente comunista» y a sus reformas como «ambiciosas reformas socialistas» pero eso nos da bastante igual, los hechos son los hechos, verdad científica solo hay una, y se quedaran solos defendiendo a estas figuras que han reptado a los pies de las clases explotadoras nacionales e internacionales». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Al César lo que es del César, el castrismo ni es revolucionario ni es original en sus postulados económicos revisionistas. Ya hubo teóricos como Trotski, Bujarin, Varga, Voznesensky,  Browder, Tito, Mao, Nagy o Kádár que plantearon su modelo a seguir». (Equipo de Bitácora (M-L); Reflexiones sobre el VIIº Congreso del Partido «Comunista» de Cuba y su línea económica, 13 de agosto de 2016)

domingo, 11 de febrero de 2018

Charla de Enver Hoxha con una delegación peruana sobre algunos aspectos de la revolución


«La lucha en los diferentes países del continente de Latinoamérica muestra que el movimiento revolucionario, dirigido por los marxista-leninistas, es muy grande. Lo importante es que esta lucha está en aumento a pesar de la influencia perniciosa de varias corrientes hostiles, algunas de las cuales pretenden posar como gente de izquierda. Pero a pesar de estas corrientes, los partidos marxista-leninistas, han levantado la correcta línea de la lucha armada contra el capital, los imperialistas yankees y han desarrollado una lucha despiadada en el campo ideológico contra las corrientes antimarxistas de todo tipo.

Hemos constatado con satisfacción que vuestro partido está organizando bien la aplicación de esta justa línea, creando bases, no solo en la ciudad sino también entre las filas del campesinado. Esto es absolutamente esencial, porque para el triunfo de la revolución proletaria no es suficiente tener línea correcta, también es necesario aplicar una práctica correcta, organizar su aplicación en conformidad con las condiciones concretas de cada país.

Nosotros los albaneses entendimos el rol del campesinado en el movimiento revolucionario particularmente bien, porque incluso hoy día, la mayoría de la población de nuestro país es campesina. Antes y durante el mismo tiempo de la guerra de liberación nacional el campesinado albanés fue una clase revolucionaria. Él estaba fuertemente oprimido, sufría privaciones y miseria, y al mismo tiempo era muy patriótico, valiente, resuelto y con un animado espíritu de sacrifico. Nuestro campesinado adoptó inmediatamente la línea proletaria de nuestro partido. A pesar del número todavía limitado de obreros en Albania, en ese momento el campesinado entendió que la línea del partido estaba basada en la clase obrera. Desde el principio el campesinado albanés vio que en las ciudades los comunistas golpeaban a los invasores a diario, que la lucha y el programa del Partido Comunista de Albania satisfacían sus deseos seculares. Nuestro partido instruyó continuamente a sus miembros a que, a la vez que desempeñaban las luchas contra los ocupantes en las ciudades, ellos debían trabajar y luchar en el campo, también. El fuego de la lucha se iluminó en Peza y en las montañas de Kruje, en Kurvelesh y Korça, en Vlora y Berat, en las regiones montañosas de Mat y Shkodra, Dibra y Tropoja. No solo encontramos fuertes bases de apoyo, sino que en todas esas partes los campesinos tomaron las armas y se unieron como partisanos.

viernes, 10 de noviembre de 2017


«¿Qué modelo de organización militar se toma al crearse los GRAPO?

Por supuesto y por encima de toda duda, se tomaría la estrategia de la Guerra Popular Prolongada (GPP) para la toma de poder:

«Todo esto obliga al Partido a tener que considerar la lucha armada no sólo desde el punto de vista de la insurrección y de la situación revolucionaria en general, sino también, y sobre todo en los aspectos de la organización del ejército guerrillero y de la estrategia de la guerra popular prolongada». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

viernes, 1 de septiembre de 2017

El apoyo del PCE(r) a aventurerismo terrorista de las RAF; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Precisamente, la RAF en Alemania declaraba sentirse inspirada en los Tupamaros como los GRAPO. Pese a las leves divergencias entre los dos grupos europeos siempre mantuvieron grandes relaciones, y como los GRAPO reconocían, era un grupo con el que se sentían identificados. ¡Faltaría más!:

«¿Qué tipo de relaciones mantienen con otras organizaciones europeas como el IRA o la RAF de Alemania?

Bueno, los medios de comunicación han estado especulando durante estos años sobre las supuestas relaciones de los GRAPO con otras organizaciones revolucionarias de Europa. ¿Qué podemos decir sobre estas especulaciones? Con el IRA no mantenemos ningún tipo de relaciones, aunque comprendemos y apoyamos su justa lucha nacional. ¿Con la RAF y otras organizaciones antifascistas e internacionalistas? pues que nos sentimos mucho más identificados, no hay por qué negarlo». (Entrevista a miembros de los GRAPO, 1990)

La RAF fue otro grupo denunciado por los marxista-leninistas alemanes por cometer las mismas desviaciones típicas de «bandas armadas»:

«Como comenzó todo esto es bien conocido. En la Alemania Occidental de 1972 querían comenzar la lucha armada, fiel a sus modelos a seguir: «Mao, Fidel, Giáp, Marighella», siendo la mayoría de ellos intelectuales provenientes en su mayoría del movimiento estudiantil revolucionario de finales de los años 60 que albergaban un odio justificado al imperialismo, los crímenes de guerra del imperialismo estadounidense en Vietnam y la dominación brutal del capitalismo. Se veían a sí mismos como una élite revolucionaria, que propagaba la guerrilla urbana según el modelo de América Latina –en ausencia de una situación revolucionario y negando estar bajo dirección de un partido marxista-leninista– por lo que estaban fracasando antes de empezar a luchar. Esto no dice nada de su valentía personal, de su compromiso revolucionario pero sí de su juicio político. (...) Desde el principio, el partido –contrariamente a lo que a propósito mentirosamente ha difundido la prensa de Alemania Occidental– se ha distanciado de la RAF, por sus llamadas teorías: del uso del terrorismo expresado en intentos de asesinatos políticos sin conexión, de forma ajena con la lucha revolucionaria de las masas; de su blanquismo, que espera que la abolición para la humanidad de la esclavitud asalariada con la lucha de clase del proletariado es a través de la conspiración de una pequeña minoría de intelectuales; de su teoría del «impulso externo», la pequeña rueda de intelectuales revolucionarios que impulsa a la rueda grande, la clase obrera, para que funcione el engranaje; que establece que la clase obrera y los demás trabajadores, ya que son incapaces de elevarse a la lucha revolucionaria deben ser estimulados a través de acciones espectaculares; de su negación de la necesidad del partido marxista-leninista de vanguardia del proletariado y otras teorías oportunistas más. (…) El límite entre un revolucionario pequeño burgués y un contrarrevolucionario pequeño burgués obviamente se alcanza, cuando sus acciones, sus ataques, su terror, se vuelven contra el pueblo. (...) La historia de la RAF es un ejemplo clásico de la desesperanza de terrorismo pequeño burgués, como su principio revolucionario acaba en acciones contrarrevolucionarias». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

¿Por qué teorías se caracterizaban las RAF? Sabemos que tenían una visión tercermundista de la lucha internacional. Una de las organizaciones maoístas españolas, que admiran a las RAF, reconoce:

«La RAF tiene claro que el frente de batalla está entre las metrópolis y las periferias, entre los países imperialistas y los países imperializados –el llamado Tercer mundo–. En su concepción, son los habitantes de las periferias y no los de los centros quienes están llamados a llevar a cabo la revolución proletaria mundial y a terminar con el sistema de intercambio imperialista saqueador de plusvalía. Los combatientes de la RAF se ven a sí mismos únicamente como partisanos «que operan tras las líneas enemigas». (Iniciativa Comunista; La fracción del Ejército Rojo, 2016)

¿Y en qué capa de la sociedad fijaba sus esperanzas como vanguardia de la revolución? En un alegato maoísta de la época de la «Revolución Cultural», decían:

«En la República Federal y Berlín Occidental, corresponde al movimiento estudiantil: su lucha en las calles, sus incendios, su uso de la violencia, su entusiasmo, también, por lo tanto, sus exageraciones y su ignorancia, en definitiva: su praxis, reconstruir el marxismo-leninismo como teoría política, al menos en la conciencia de la intelectualidad, sin la cual no se pueden aprehender los hechos políticos, económicos e ideológicos y el modo en que aparecen, sin la cual no se pueden describir sus conexiones internas y externas». (Fracción del Ejército Rojo (RAF); Concepción de la guerrilla urbana, 1971)

Negaban así el papel predominante del proletariado en nuestra época. Suponemos que los admiradores de las RAF están en conocimiento de que estos intelectuales, pequeño burgueses y lumpens eran seguidores de una de las corrientes revisionistas del momento como era la Escuela de Frankfurt, conocidos por su negación de las leyes objetivas y de la previsión científica de cualquier fenómeno. La RAF también eran afines a tesis como las de Herbert Marcuse que negaban el proletariado en pro del estudiantado, pero quizás todo esto era un «detalle» sin más relevancia, como el hecho de que tomasen el foquismo, el guevarismo urbano de Marighella o el guerrillerismo espotaneista de Débray como estrategia militar a seguir. Honestamente, a la mayoría de seguidores de la RAF parece importarles muy poco todo esto, puesto que: «¡Al menos pegaban tiros, al menos hacen algo! ¿Al menos no son pacifistas verdad?». Ese es la máxima línea de defensa de estos pobres diablos. Un argumento tan viejo como inútil:

«2) El hecho de tomar las armas como sabemos no significa ser representante de la clase obrera, marxista-leninista, ni siquiera revolucionario. Pero la teoría de que al ser marxista-leninistas o al menos verdaderos revolucionarios hay que perdonar ciertas desviaciones del proceso, como dando a entender que «es lo mejor que hay», es lo más patético que puede escucharse, es la teoría del «mal menor». Los verdaderos marxista-leninistas no hacemos «la vista gorda» cuando vemos que un camarada o un partido hermano incurre en un error, no aludimos a su carácter marxista-leninista para pasarle uno, dos o más errores, al revés el perdonar o ser condescendientes con las desviaciones es lo que podría hacer perder el carácter revolucionario y marxista-leninista a nuestro camarada o partido hermano, por lo que jamás transigimos con ello, lo criticamos con educación y paciencia. Del mismo modo el internacionalismo proletario está reñido con el sentimentalismo, el compadrazgo, él no permite sino que presupone la crítica a todas las variantes antimarxistas del panorama internacional, usen las armas o no;

3) Sobre la acusación de que señalar las desviaciones antimarxistas de un movimiento político que se reivindica como marxista es caer en el teoricismo, el doctrinarismo y que no ayuda a nada, es un despropósito. De lo que se deberían preocupar estos elementos es de tener el suficiente nivel ideológico como para saber discernir si las críticas emitidas tienen algo de sentido, ya que de ser ciertas, el movimiento político que está siendo criticado está usando la bandera de una doctrina a la que está ensuciando. De hecho, de lo que adolece el movimiento marxista-leninista de hoy en día es de verdaderos teóricos que analicen los movimientos locales e internacionales, históricos o presentes, pues la inoperancia predomina por doquier, y lo que prima es el seguidismo y el sentimentalismo, que muchas veces conduce a apoyar a grupos y figuras antimarxistas. Además, los conocimientos teóricos son necesarios para que en la práctica de la estrategia militar de toma de poder no se caiga en desviaciones como el aventurismo o el terrorismo, o para que una organización armada que llegue al poder no sea usurpada por elementos oportunistas debido al bajo nivel teórico y que usen la victoria militar para implantar un régimen capitalista-revisionista. Hay que empezar a considerar de una vez por todas el marxismo-leninismo como una ciencia, y como dijeron los clásicos, respetarla estudiándola concienzudamente». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016) 

Entre las RAF también eran famosos por figuras como el guevarista-maoísta Ulrike Meinhof, conocida por sus comentarios antistalinistas que le hacían el juego a la URSS socialimperialista a la que apoyaban:

«Lo poquísimo que habían conseguido los intentos stalinistas de politización mediante la agitación y la propaganda. La ingenuidad con la cual se hablaba antes de la invasión de un socialismo democrático de nuevo tipo, de compromiso con la Iglesia, de política antiimperialista, de una nueva formulación del marxismo, sin decir material y exactamente en qué pensaba (...) Es probablemente un producto de la despolitización masiva por obra de la política stalinista». (Ulrike Meinhof; Der Schock muß aufgearbeitet werden; Publicado en «Konkret», 10/1968)

¿Que opinara el castro-maoísta de Hasél cuando se entere de estas declaraciones de su musa? Callará o desviará el tema como acostumbra cuando le dejan en evidencia.

¿Quién era el culpable de la degeneración del Partido Comunista Checoslovaco y la invasión socialimperialista de la Unión Soviética de Brézhnev, y sus satélites, de 1968? ¡Por supuesto de Stalin que había fallecido en 1953! Esta crítica en realidad se nota de lejos que es una reproducción de la que hicieron en su momento los autores de la Escuela de Frankfurt, que acusaban a los regímenes capitalistas como socialistas de poner la técnica por delante de los ideales, de obsesionarse con los fines sin preguntarse si los medios son lícitos, de no prestar atención a la educación en valores humanistas, o de dar una educación en pro del pragmatismo. Por supuesto, eso evidencia que «no conocían nada» de la teoría marxista sobre cómo concibe este la cultura, el trabajo, el humanismo, y demás cuestiones en las cuales el marxismo está muy lejos de un frio pensamiento insensible, de un modelo de sociedad de productores autómatas sin ideales e intereses, precisamente al socialismo no le beneficia ese tipo de modelo con ese tipo de personas porque unos trabajadores sin inclinaciones e intereses, sin cultura, sin la vigilancia revolucionaria no pueden sostener el democratismo proletario, es presa fácil de la influencia ideológica de la vieja sociedad y de la presión ideológica del exterior. 

En la URSS de Stalin, que es la figura que más demoniza esta pandilla de demagogos, se hizo hincapié en conocer de forma profunda los fundamentos de la economía más allá de superficialidades para que la propiedad colectiva no sufra robos ni sea usurpada. Instó a que los productores se implicaran en la vida política y pusieran en su sitio a los burócratas, a que se los criticase y se condenara su mala gestión y se votara en su contra incluso si eran miembros del partido comunista. Exhortó a condenar la vanidad y el intelectualismo teniendo paciencia con la gente que no sabía emitir una crítica completa e implacable por miedo, ausencia de conocimiento o falta de costumbre, aclarando que debe rescatarse la esencia positiva de la crítica camaraderil, y animarlos a que siga hablando y señalando errores por el bien de todos. 

Otro caso que demuestra ese carácter del marxismo-leninismo es el de Albania; en esta experiencia socialista sus líderes comunistas se interesaban por la cuestión medioambiental desde la óptica marxista, pero también de la necesidad de eliminar el formalismo y el compadrazgo en las reuniones y tomas de decisiones, de acabar con la herencia patriarcal o el misticismo religioso, amortiguar la desigualdad entre las diferentes regiones del país, entre el campo y ciudad, de promover que el intelectual y el gobernante no se quedasen anquilosados en sus tareas y ayudasen en labores de la producción físicas durante al menos una temporada una vez al año, había una preocupación y se actuaba en consecuencia para no caer en la desproporcionada diferencia entre salarios que crease una capa de privilegiados separados del resto, donde se fustigaba el desinterés y el espíritu de delegar en terceros las cuestiones políticas que te incumben a ti y tú familia; reminiscencias heredadas de la sociedad anterior. Esto demuestra que lo que han propagado los intelectuales pseudomarxistas de estas escuelas aburguesadas no tiene nada que ver con la realidad.

Otra cosa muy diferente es lo que ocurría en los países revisionistas-capitalistas donde la propiedad sobre los medios de producción fue establecida o restablecida, donde las diferencias salariales y de clase se ahondaban, donde la diferencia entre trabajo físico e intelectual se ampliaban, donde el burocratismo abarcaba todo el sistema, en cuya cultura el egoísmo, la avaricia, el indiferentismo, el idealismo religioso, la cultura decadente y las drogas se propagaban como la peste, en especial entre la juventud. Muchos de los autores de la Escuela de Frankfurt al evaluar la URSS no hacen diferencia entre la época de Lenin y Stalin, y la época de Jruschov y Brézhnev, ni sus sucesores lo hacen a la hora de evaluar la Albania de Enver Hoxha a la etapa final con Ramiz Alia, no ven un cambio cualitativo de un periodo a otro, sino que lo tratan como un todo uniforme, algo que precisamente hace casi cualquier historiador burgués para endosar errores de la etapa revisionista-capitalista a la etapa socialista, esa es una de las razones por las que sus críticas son desechables desde ese momento y por completo.

¿A qué nos recuerdan estas declaraciones de Ulrike? ¿Y las declaraciones de la banda trotsko-guevaristas del MIR de Chile?

«Nació en pleno periodo stalinista, cuando las libertades se hacían aparecer como antagónicas con el socialismo, cuando se reducía el socialismo a la planificación de la economía y al aumento de la producción en toneladas de acero, cuando ejercía el poder una capa de funcionarios y militares, la burocracia y no la clase obrera y el campesinado». (MIR; El MIR y los sucesos en Checoslovaquia, 1968)

¿No nos suena estas palabras a Mao Zedong, a Jruschov, a Tito?

¿Era acaso esto verdad? ¿Los «stalinistas» checoslovacos no proporcionaron una formación ideológica a su partido y su población? Tal parece que estos zopencos no han leído ningún texto de los «stalinistas» de la época como Klement Gottwald, Josef Horn, Alexej Čepička o Václav Kopecký para permitirse afirmar esas barbaridades, ni mucho menos los materiales del Partido Comunista de Checoslovaquia (PCCh) de aquel momento. ¿No será más bien culpa de los antistalinistas como Gustáv Husák, Ludvík Svoboda que habían sido expulsados o degradados del partido y luego readmitidos por los jruschovistas checoslovacos tras la muerte de Gottwald? ¿No fueron los jruschovistas los que eliminaron cualquier línea de demarcación entre sus teorías políticas, económicas y culturales revisionistas con las de la socialdemocracia?

A los maoístas, trotskistas, anarquistas, castro-guevaristas eso les da igual, la culpa siempre será de Stalin, para nosotros mejor, pues traza una línea objetiva entre marxista-leninistas de los farsantes:

«A pesar de todas las disputas y desacuerdos los revisionistas de distintas especies coinciden en desacreditar y calumniar a Stalin, desde los soviéticos, eurocomunistas, titoistas, maoístas, trotskistas, anarquistas, espontaneistas, etc. Encontramos en ello aquí un frente común con los imperialistas, los fascistas y la reacción mundial. En este sentido, la actitud en torno a Stalin es una cuestión fundamental, un criterio, una línea de demarcación que separa a los verdaderos marxista-leninistas de los revisionistas y oportunistas de todos los matices, los verdaderos revolucionarios de los contrarrevolucionarios. Si defendemos a Stalin, defendemos al marxismo-leninismo, las tradiciones revolucionarias del Octubre Rojo de 1917 y la experiencia del primer Estado socialista fundado por Lenin y Stalin de hace 30 años. Nuestro compromiso con el Camarada Stalin no debe ser sólo un servicio de palabra. Honremos mejor a Stalin, aprendiendo de él. Aprendiendo de sus ricas experiencias sobre la lucha de clases, su espíritu revolucionario de lucha, su compromiso marxista-leninista, sus métodos de trabajo, etc. Adquiramos su capacidad de mirar al marxismo-leninismo no como dogma sino como guía de acción». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 2016)

Pasemos al siguiente punto». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)